Respuesta
Este principio significa que el fiscal, al dirigir la investigación de un delito, debe actuar con imparcialidad y objetividad, procurando tanto la búsqueda de antecedentes que acrediten la responsabilidad del imputado como aquellos que lo eximan o atenúen su responsabilidad. Es decir, no debe actuar como parte interesada en obtener una condena a toda costa, sino que debe perseguir la verdad material de los hechos, investigando en igual medida todo lo que favorezca y lo que perjudique al imputado.