Respuesta
Si la cláusula ambigua fue redactada por una de las partes (ya sea acreedor o deudor), se interpreta en contra de quien la redactó, siempre que la ambigüedad provenga de la falta de explicación que debió dar esa parte. Esta regla es especialmente relevante en los contratos de adhesión, donde una parte impone el texto y la otra sólo lo acepta. Evita que el redactor se beneficie de su propia ambigüedad o falta de claridad.