Respuesta
El dolo en la responsabilidad contractual agrava la obligación indemnizatoria del deudor, impide que renuncie anticipadamente a responder por él y exige una prueba específica de la intención de dañar. La responsabilidad es más severa que en los casos de simple culpa, ya que se responde también por los daños imprevistos que resulten directamente del incumplimiento doloso.